En cuarentena con mi agresor

En Chile, un 38% de mujeres reporta haber sufrido violencia en contextos de familia y pareja. Y con la cuarentena preventiva, muchas deberán permanecer en alerta. ONU Mujeres advierte que la violencia de género dentro del hogar podría aumentar producto del estrés y obligación de convivir con quien es, en muchos casos, su mayor amenaza.

Lista de verificación para la respuesta al COVID-19 por parte de la Directora Ejecutiva Adjunta de ONU Mujeres, Åsa Regnér

La sede de las Naciones Unidas y las oficinas de ONU Mujeres de todo el mundo están cerradas o han impuesto estrictas restricciones en el acceso del personal. Pero las Naciones Unidas siguen trabajando al máximo de sus capacidades, y más, en la lucha contra el COVID-19, una situación para la que estábamos preparados. Por ahora, una tarea importante de ONU Mujeres es respetar la respuesta política y económica al virus.

Hemos visto, como tantas otras veces, que las mujeres cargan sobre sus hombros el bienestar de los países. En este momento, están trabajando día y noche para mantener unida a la sociedad. Lo hacen a través de la atención médica, la atención materna, la atención a las personas mayores, la enseñanza a distancia, la atención de las niñas y niños, en las farmacias, en los supermercados y como trabajadoras sociales. En algunos países, todos los empleos descritos en esa lista son remunerados, sin embargo, a menudo, son peor pagados que las profesiones tradicionalmente de hombres. Pero, en otros casos, las mujeres realizan el trabajo doméstico y de cuidado sin percibir ningún salario.

La labor de ONU Mujeres es ayudar a los Gobiernos a que se cumplan los derechos de las mujeres y niñas. Esto no es menos importante, y hasta aún más cierto, en épocas de crisis. Los gobiernos están respondiendo, y lo están haciendo bajo la enorme presión para actuar con rapidez. No obstante, también sabemos que las decisiones y políticas son más eficaces si incluyen una perspectiva de género. De hecho, las decisiones y políticas que ignoran este tema no sólo obtienen peores resultados, sino también suelen fracasar. Por este motivo, cooperamos con las personas encargadas de tomar decisiones en la respuesta a esta situación a fin de lograr mejores resultados para las mujeres y niñas, así como para el resto de las personas.

Los rápidos cambios que estamos experimentando en la vida cotidiana repercuten de distinta manera en las mujeres y los hombres. De repente, familias enteras se encuentran encerradas todo el tiempo en espacios reducidos, están bajo estrés económico e implementan la enseñanza a distancia de los niños y niñas. En estas circunstancias, la dinámica de género con la que convivimos a diario puede conducir a resultados y experiencias muy diferentes para varias personas, sumado a la presión que esta situación está ejerciendo en todos los habitantes.

Por lo tanto, estas 10 preguntas están dirigidas a quienes guían a los gobiernos, municipalidades, parlamentos y otras personas encargadas de tomar decisiones:

Primero, sabemos, por la experiencia adquirida con los virus del Ébola y Zika, así como por otras situaciones donde se limitó la circulación de personas por alguna razón, que la violencia contra las mujeres tiende a aumentar. Es una situación potencialmente peligrosa para las mujeres cuando sus cónyuges violentos permanecen en sus hogares todo el tiempo. ¿Qué medidas está adoptando para asegurar que las mujeres tengan acceso a los recursos, las líneas de ayuda telefónica y los refugios?

Segundo, ¿cómo está dirigiendo su respuesta económica y a quiénes favorece? Los ingresos de los hombres, en general, son más altos que los de las mujeres. Los hombres prevalecen en los trabajos permanentes o a largo plazo y tienen una menor presencia en los trabajos precarios. Por ende, existen grandes desigualdades en cuanto al acceso a la seguridad, como los seguros de salud, los beneficios de desempleo y otra protección social. Asimismo, los hombres predominan en el ámbito de las decisiones políticas a nivel mundial. ¿Consideró cómo las opiniones e intereses de las mujeres se reflejan en los resultados y procesos de toma de decisiones que lleva adelante? ¿Recibe los consejos de mujeres políticas y encargadas de la toma de decisiones? ¿Se tuvo en cuenta la opinión de las empresas y los sindicatos que representan a los sectores laborales dominados por las mujeres? ¿Se consultó a las organizaciones de mujeres, los refugios para mujeres y las ONG? ¿Qué sucede con las mujeres que trabajan en el sector informal?

Tercero, las mujeres son más pobres que los hombres y tienen menor poder económico. Si considera las transferencias de efectivo, ¿estas se destinarán a las personas antes que a los hogares para disminuir la dependencia económica de las mujeres con respecto a los hombres?

Cuarto, ¿está preparando intervenciones específicas para los hogares monoparentales —la mayoría de los cuales están conformados por mujeres— cuando la economía se desacelere o incluso se detenga?

Quinto, sabemos que, en este momento, las mujeres y hombres de edad avanzada corren un elevado riesgo. Pero las mujeres constituyen la mayoría de las personas mayores en el mundo, en especial las que tienen más de 80 años. Sin embargo, tienden a tener pensiones más bajas, si es que las tienen, y menos posibilidades de afrontar los gastos de los servicios de atención u otros servicios. ¿Su administración está al tanto de la situación de las personas mayores? ¿Sabe si las dejan solas o reciben asistencia? Si viven solas y se les pide que no salgan, ¿cuenta con planes para garantizar que alguien se ocupe de ellas? ¿Sabe si incluso recibieron la información de la cual todas las personas dependen en este momento?

Sexto, cuando existen servicios de asistencia a las personas mayores, suelen ser las mujeres quienes los prestan. Estos servicios pueden cubrirse a través de trabajos remunerados o, simplemente, a través de la asistencia que les proporcionan a sus familiares. ¿Qué medidas está adoptando para asegurar que estén protegidas contra la transmisión del virus? ¿Se está asegurando de que reciban un salario por ello? ¿Es suficiente?

Séptimo, en muchos países, una menor proporción de mujeres que hombres tienen seguro médico. ¿Qué medidas está adoptando para garantizar que se cumplan sus derechos a realizarse las pruebas correspondientes y a recibir atención médica?

Octavo, durante las crisis, las personas necesitan acceder a alimentos confiables. Las mujeres predominan en los empleos mal remunerados de la industria de producción de alimentos, incluso en el sector agrícola y los supermercados. ¿Qué medidas está adoptando para proteger su situación, por ejemplo, sus condiciones laborales, salarios y acceso a las tierras?

Noveno, en algunos lugares, las escuelas están cerrando. Aquellas personas que cuentan con los recursos pueden recurrir a la enseñanza a distancia. ¿Qué medidas ha adoptado para asegurar que las niñas no tengan que cuidar a sus hermanos y hermanas menores o abuelos y abuelas mientras que los niños siguen estudiando?

Décimo, ¿qué medidas está adoptando para garantizar que el personal y las madres puedan continuar brindando atención materna en circunstancias seguras? Los sistemas de salud están al límite de su capacidad. ¿Cómo está protegiendo la salud de las mujeres, incluida la salud de las madres, en este contexto?

ONU Mujeres continuará dialogando con los gobiernos, las municipalidades y la sociedad civil de todo el mundo para defender los derechos de las mujeres y niñas. Esta crisis nos pondrá a prueba, pero la superaremos mejor, más rápido y hasta quizás logremos una mejor reconstrucción, si nos mantenemos centrados en brindar respuestas equitativas en función del género mientras hacemos frente al COVID-19 y otras cuestiones.

Publicado por ONU Mujeres 

ONU advierte aumento de violencia de género hacia las mujeres tras las medidas para contener el COVID-19

El organismo aseguró que ya vieron como en China, Corea, Italia y Francia aumentó la violencia doméstica. Dicen que se debe a que el hombre aumenta su frustración por no poder proveer a la familia tras perder el trabajo y por el hecho de no tener distracciones, como el deporte, tras las órdenes de cuarentena.

ONU Mujeres, organismo de Naciones Unidas especializado en el desarrollo y promoción de la igualdad de género, advirtió que las medidas que está implementando el mundo de cuarentena y aislamiento social para contener el COVID-19, puede generar un aumento en la violencia de género y la pobreza que viven las mujeres.

Al respecto, la directora regional para las Américas y el Caribe de la entidad, María-Noel Vaeza, aseguró en EFE que “la seguridad alimentaria y la violencia intrafamiliar, la violencia contra la mujer, son asuntos de políticas públicas”.

La especialista explicó que “el hecho de que el hombre no tenga acceso a fuentes de trabajo, tenga mayores frustraciones por el hecho de no poder proveer para su familia y carezca de distracciones como el deporte, va a aumentar la violencia doméstica”.

Además, señaló que este suceso “ya lo vimos en China y en Corea, lo estamos viendo en Italia y en Francia, y seguramente lo vamos a ver, lamentablemente, en América Latina y el Caribe”.

En cuanto a las medidas para prevenir este escenario, Vaeza aseguró que “esto nos debe llevar a invertir más en prevención y en sistemas de alerta temprana a través de las organizaciones de mujeres de base, utilizando la Policía. Este un tema de salud pública que puede llevar a un número mayor de feminicidios y de violencia contra la mujer”.

 

Finalmente, la directora argumentó que “el 75 % de las personas que están en la primera línea en la asistencia sanitaria o en el cuidado son mujeres”, por lo que existe un “riesgo mayor de infección, al estrés del trabajo se le suma la situación familiar: ellas son madres, son jefas de hogar, llegan a hacer las tareas no remuneradas en el hogar”. 

En Chile, distintas organizaciones feministas comenzaron a difundir números de emergencia a los cuales las mujeres pueden llamar en caso de vivir una situación de violencia, sobre todo si comparten hogar con su agresor. 

Los números son:

  • Para hacer seguimiento de una denuncia: 6003330000 (Fiscalía)
  • Orientación por violencia de género: 1455 (Sernameg)
  • Hacer una denuncia anónima: 6004000101 (PDI)
  • Víctimas de violencia intrafamiliar: 149 (Fono familia)
  • En caso de emergencia: 134 (PDI) o 133 (Carabineros)

Nota de CNN Chile 

Atender las necesidades y el liderazgo de las mujeres fortalecerá la respuesta ante el COVID-19

Desde hace una semana, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró la COVID-19 una pandemia, los países de todo el mundo adoptaron medidas estrictas para intentar frenar la propagación. Como consecuencia, el impacto social del nuevo coronavirus está afectando severamente a las mujeres.

En todo el mundo, las mujeres representan el 70 % de quienes trabajan en los sectores sanitarios y sociales, y hacen el triple del trabajo de cuidados no remunerado en comparación con los hombres.

“La mayoría de quienes trabajan en el sector de la salud son mujeres. Esta realidad las coloca en un lugar de mayor riesgo. La mayoría de ellas son, además, madres y cuidadoras de familiares. Siguen cargando con el peso de los cuidados, cuya carga ya es desproporcionada aun en circunstancias normales. Esta realidad causa un profundo estrés en las mujeres”, afirmó Phumzile Mlambo-Ngcuka, directora ejecutiva de ONU Mujeres.

“Asimismo, la mayoría de las mujeres trabajan en la economía informal, donde el seguro médico es prácticamente inexistente o inadecuado, y los ingresos no están garantizados. Como no son destinatarias de los rescates, dependen financieramente de ellas mismas. Para muchas de las mujeres, esto no se trata sólo de una cuestión sanitaria; sino de la desigualdad de género”.

Otros brotes de enfermedades, como los de ébola y zika, nos dejaron la experiencia de que estos sucesos desvían los recursos de los servicios que necesitan las mujeres, pese al aumento de la carga de cuidados y a las pérdidas en los medios de vida remunerados de las mujeres.

Por ejemplo, cuando los servicios de salud están saturados, el acceso a la anticoncepción y a la atención pre- y posnatal disminuye. Se teme que esto esté sucediendo como consecuencia del COVID-19.

Asimismo, a menudo se desatienden las necesidades específicas de las trabajadoras sanitarias. “En Asia, las primeras conclusiones de la respuesta sanitaria demuestran que, en la fase inicial, no se habían contemplado los productos de higiene menstrual para las trabajadoras del sector dentro del equipo de protección personal”, aseguró Mohammad Naciri, director de ONU Mujeres para la región de Asia y el Pacífico.

Cuando en un contexto de violencia familiar la tensión en los hogares crece, el riesgo aumenta junto con las estrategias de autoaislamiento y cuarentena. Los informes sobre algunas de las comunidades afectadas indican que el COVID-19 está causando estas tendencias.

La información disponible sugiere también que los efectos económicos del COVID-19 se sentirán más fuerte en las mujeres, dado que ellas son mayoría en los empleos informales, inseguros y de baja remuneración. Los trastornos causados, incluidas las restricciones en la circulación, pueden poner en peligro los medios de vida de las mujeres y la satisfacción de las necesidades básicas de sus familias, como vimos en la crisis del ébola.

“ONU Mujeres está trabajando con sus socios para asegurarse de atender las distintas dimensiones de los efectos del COVID-19 en cuanto al género en las estrategias de respuesta de los niveles regionales, nacionales y mundiales”, aseguró Sarah E. Hendriks, directora de la División Intergubernamental de Políticas y Programas de ONU Mujeres.

“Entre las estrategias, se incluye el apoyo al análisis de género y a la reunión de datos desagregados por sexo, de modo que las necesidades y realidades de las mujeres no queden al margen, aun cuando estamos tratando de obtener más datos y aprender más sobre el COVID-19. Asimismo, estamos haciendo hincapié en los programas que crean resiliencia económica en las mujeres para esta crisis y las futuras, de modo que tengan los recursos que necesitan para ellas mismas y sus familias”.

Por ejemplo, en China, ONU Mujeres está poniendo el foco en las soluciones de recuperación económica para apoyar a las pequeñas y medianas empresas de mujeres, con el fin de mitigar los efectos negativos del brote en la economía. Asimismo, apoyó campañas de difusión para promover el liderazgo y el aporte de las mujeres en la respuesta ante el COVID-19, que llegó a más de 32 millones de personas.

A medida que más países y zonas dictan el cierre de escuelas e instalaciones de cuidado infantil para contener la propagación del COVID-19, la capacidad de las mujeres de realizar tareas remuneradas enfrenta obstáculos adicionales. En todo el mundo, las mujeres continúan recibiendo, en promedio, un 16 % menos que los hombres, diferencia que asciende al 35 % en algunos países. En épocas de crisis, a menudo las mujeres deben tomar la injusta y a veces imposible decisión de dejar el trabajo remunerado para cuidar a sus hijas e hijos.

ONU Mujeres está trabajando estrechamente con la OMS, otros organismos de las Naciones Unidas y los Equipos de País de las Naciones Unidas para fortalecer la respuesta coordinada ante el brote. Se están aprovechando también las redes existentes de organizaciones de mujeres para incluir la voz y las decisiones de las mujeres en la preparación y la respuesta ante el COVID-19.

“Hoy es sumamente importante que las mujeres, las personas con discapacidad y los grupos marginados reciban la información necesaria sobre la crisis y la situación de riesgo”, afirmó Paivi Kaarina Kannisto, jefa de Paz y Seguridad de ONU Mujeres.

“En Liberia y Sierra Leona, las campañas comunitarias de movilización organizadas por ONU Mujeres se centraron en la difusión de las comunicaciones en torno a la prevención del ébola, el tratamiento de los casos y el trabajo contra la estigmatización. Mediante la concientización, difusión y capacitación en las comunidades, los programas emplearon mujeres locales para dirigirse a otras mujeres por distintos medios, incluidos la radio y los mensajes de texto. De esta manera, se garantizó que la información esencial fuera compartida por una fuente confiable que generara sensación de proximidad. El enfoque de incorporar la respuesta centrada en el género que dependiera de las redes de las mujeres locales causó importantes efectos para la exitosa contención regional de la crisis del ébola”.

ONU Mujeres emitió una serie de recomendaciones que colocan las necesidades y el liderazgo de las mujeres en el centro de las respuestas efectivas contra el COVID-19:

  • asegurar la disponibilidad de datos desagregados por sexo, incluidas las tasas diferenciadas de infección, impactos económicos y la carga de cuidado diferenciados, e incidencia de violencias doméstica y sexual;
  • incluir la dimensión de género y a especialistas en género en los planes de respuesta y los recursos presupuestarios para generar conocimientos en materia de género en los equipos de respuesta;
  • brindar apoyo prioritario a las mujeres en la primera línea de respuesta, por ejemplo, mejorando el acceso a los equipos de protección personal que atiendan las necesidades de las mujeres y proporcionando productos de higiene menstrual para trabajadoras y cuidadoras, y acordando horarios de trabajo más flexibles para aquellas mujeres a cargo de tareas de cuidado;
  • garantizar la igualdad para las mujeres en la toma de decisiones en torno a la planificación de la respuesta y los efectos a largo plazo;
  • garantizar que los mensajes de salud pública lleguen a las mujeres de manera adecuada, incluidas aquellas personas más marginadas;
  • desarrollar estrategias de mitigación que se centren en los efectos económicos del brote en las mujeres y generen resiliencia en ellas;
  • proteger los servicios básicos de salud para las mujeres y las niñas, incluidos los servicios de salud sexual y reproductiva; y
  • priorizar los servicios de prevención y respuesta ante la violencia de género en las comunidades afectadas por el COVID-19.

COVID-19 en la vida de las mujeres

Nadie puede quedar indiferente ante la imagen de una mujer enfermera desplomada, exhausta después de atender a más de cincuenta personas en un servicio de salud en Italia. Hoy vemos y es evidente que la contribución de las mujeres en la respuesta en la crisis del coronavirus es fundamental. Muchas mujeres son la puerta de entrada al sistema de salud y asumen una alta carga de trabajo en la respuesta a la crisis.

Según datos de la OMS en América Latina las mujeres constituyen el 74% de las personas empleadas en el sector sanitario y social, mientras que los hombres ocupan el 75% de los puestos de liderazgo en las esferas superiores del sector salud. En situaciones de emergencia los profesionales de la salud se enfrentan en muchas ocasiones a un mayor desgaste físico y emocional, así como también enfrentan un mayor riesgo de contagio.  Las mujeres al participar más ampliamente en funciones de primera respuesta en la atención médica también se ven más expuestas.

Este grupo de mujeres o “primera línea del cuidado” es directamente afectada por la crisis, y en al menos dos dimensiones: el aumento al doble de horas de cuidado en sus propios hogares y también la posibilidad de que sus empleos se suspendan por riesgos de contagio en el lugar de trabajo.

No solo en el ámbito de la salud vemos que existen múltiples implicancias de la crisis del coronavirus en la vida de las mujeres, también lo vemos en lo económico y en lo social.

Por ejemplo, la crisis de coronavirus tiene y tendrá un impacto amplio en la esfera del cuidado.  Las mujeres son las más afectadas por el impacto de esta crisis en el trabajo de cuidados no remunerado.  Y sin duda, que esto repercutirá en mayor medida en mujeres de menores ingresos, quienes por lo general tienen una sobrecarga en el cuidado de familiares enfermos y personas mayores. Resulta relevante hacer un llamado a la responsabilidad y la solidaridad para que la carga de trabajo comience a estar más balanceada entre hombres y mujeres. Tal vez esta crisis nos permita visibilizar el trabajo doméstico no remunerado de las mujeres, a reconocerlo y también a redistribuirlo de mejor forma entre hombres y mujeres.

Al hablar del cuidado también hay que tener en cuenta de qué forma esta crisis afecta a las mujeres trabajadoras domésticas. En la región de América Latina existen 18 millones de personas que se dedican al trabajo doméstico, de los cuales 93% son mujeres. Este grupo de mujeres o “primera línea del cuidado” es directamente afectada por la crisis, y en al menos dos dimensiones: el aumento al doble de horas de cuidado en sus propios hogares y también la posibilidad de que sus empleos se suspendan por riesgos de contagio en el lugar de trabajo.

Por otra parte, siempre en contextos de crisis la violencia contra las mujeres se agudiza, las mayores tensiones al interior del hogar pueden resultar en un aumento de la violencia doméstica. Es por esto que se deben adoptar medidas adicionales para prevenir y responder a la violencia de género.

Sin duda, integrar a las mujeres a un trabajo conjunto a nivel local y desde las organizaciones es una oportunidad para promover sus voces en la prevención, la respuesta y en la recuperación que requiere el país para salir de esta pandemia y crisis global.

Por María Inés Salamanca, Coordinadora de Oficina de Programa ONU Mujeres Chile

Columna publicada en El Mostrador

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